Principio Biocentrico

El Principio Biocéntrico tiene como punto de partida la vivencia de un universo organizado en función de la vida. Todo cuanto existe en el universo, sean elementos, astros, plantas o animales, incluyendo al Ser Humano, son componentes de un sistema viviente mayor. El universo existe porque existe la vida. Y no a la inversa.

El principio Biocéntrico es el principal paradigma de Biodanza. Nuestra cultura está escindida por una profunda disociación que infiltra todos los ámbitos del saber. Esta disociación se proyecta patológicamente en la Educación, la Psicoterapia, la Medicina, la Sociología y en general en las Ciencias del Hombre.
Diríamos que la cultura realiza un vasto proceso de traición a la vida, en el que participan consciente o inconsciente, millares de personas. En nuestra cultura se separan las nociones de cuerpo y alma, hombre y naturaleza, materia y energía, individuo y sociedad, etc. Esta cultura disociativa descalifica la vida presente, la desacraliza y sabotea su valor y su significado intrínseco, para ponerla al servicio de los valores “espirituales”.

La educación está infiltrada por la cultura disociativa. No obstante, la evolución de la ciencia y del pensamiento complejo se orienta actualmente hacia la integración de conceptos que permanecieron separados durante muchos siglos y que dieron origen a la civilización antivida. Por eso, Biodanza propone la integración Biocéntrica de la cultura y su ejercicio operacional en Educación.

Según el Principio Biocéntrico, “toda vida es sagrada”. Aunque los extraordinarios hallazgos de la biología nos dan un punto de partida sólido y fecundo para comprender muchos misterios de la biosfera, de modo alguno son suficientes para expresar todos los significados esenciales acerca de la condición humana. Tenemos que considerar, por lo tanto, la Biología como un punto de partida universal y referencia básica para la compresión del ser humano, más los descubrimientos biológicos tienen que ir al encuentro de las grandes intuiciones sobre los aspectos aún no revelados y misteriosos de la vida humana.
La vida tiene una cualidad sagrada y ha sido la patología de las civilizaciones la que ha separado los actos sagrados de los actos profanos. Esta patología terminó por desacralizar la vida cotidiana y cargar de contenido transcendente los rituales obsesivos que surgieron para escapar del pavor cósmico.

En Biodanza las personas viven en el aquí-ahora eterno. El tiempo marcado por las horas del reloj es apenas un tiempo convencional, un tiempo no vivido. Toda la realidad es sagrada para las personas de Biodanza y todo el tiempo es litúrgico.
Cuando la vida no es sagrada ni tiene valor intrínseco, se la puede destruir, torturar, explotar, humillar. El principio Biocéntrico rechaza, con la más absoluta decisión, las mentiras culturales que desacralizan la vida.

Penetrar en la perfección de la vida como esplendor, como belleza, como armonía voluptuosa, y experimentar en sí mismo el sentirse vivo, es sin duda, una experiencia mística, único punto de partida posible de la investigación científica.

Lo sagrado no se da en un espacio mandálico ritual. Lo sagrado se da en cualquier circunstancia en que la vida se hace presente. Toda la vida es sagrada. El acto sexual que se hace en un templo o el que se realiza en un miserable cuarto de hotel, poseen la misma condición de lo sagrado. Cuando las personas están conectadas con amor, están reciclando energía cósmica, están viviendo el amor eterno de Afrodita y Apolo. El hombre cansado, que camina por la calle porque no tiene dinero para el ómnibus, es también un caminante de eternidad. El niño en los brazos de Santa María y el niño abandonado, raquítico y hambriento que busca comida en los tarros de basura, son dos formas del Niño Divino.

Es verdad que no todos los lugares son los más propicios para entrar en lo eterno, pero quien es guiado por el Principio Biocéntrico tiene la llave que abre todas las puertas. Los que hacen Biodanza, siendo los mismos, son otros. Siendo individuos, son también la vida universal. Podríamos hablar de que los Principios de Vida surgen de una inteligencia divina que trasciende los valores egocéntricos. Nuestra meditación deriva una técnica que consiste en estimular, crear y desarrollar vida en los demás, lo que genera vida en nosotros.

Las personas son nuestro más poderoso medio ambiente. La pareja ecológica, la familia ecológica, la comunidad ecológica; son expresiones del Principio Biocéntrico. Cuando hablamos del Principio de la Vida, nos referimos a algo muy preciso, a funciones universales, a formas de vinculación, a desarrollo evolutivo. Biodanza se inspira en los principios generales de lo viviente, y no en ideas a priori o en dogmas religiosos. Biodanza trabaja con grandes funciones de salud.

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